Cuidar sin perderte: el arte de cuidar de otros sin olvidarte de ti

Publicado el 19 de octubre de 2025, 10:54

      Existe una realidad que muchas veces se pasa por alto —y que vale la pena repetir—: cuando alguien asume el papel de cuidador, también debe aprender a cuidarse a sí mismo. Ser responsable del bienestar de un ser querido puede ser una experiencia llena de amor y entrega, pero también de cansancio, ansiedad y tristeza. Cuidar implica tiempo, energía y emociones, por lo que encontrar un equilibrio entre el cuidado del otro y el propio bienestar se vuelve esencial.

      El cuidador no está solo. Reconocer la necesidad de ayuda y aceptar el apoyo de los demás no es un signo de debilidad, sino de fortaleza. La salud física y mental puede verse afectada por el peso de las responsabilidades, y priorizarse a uno mismo no significa ser egoísta. De hecho, solo cuando el cuidador se mantiene saludable puede ofrecer un apoyo genuino y sostenido.

      Las estadísticas más recientes son alarmantes: muchos cuidadores —especialmente aquellos que atienden tanto a niños como a adultos— tienen un alto riesgo de padecer ansiedad, depresión e incluso pensamientos suicidas. Esta situación pone en evidencia una urgencia social: necesitamos cuidar a quienes cuidan. La pandemia del COVID-19 intensificó este problema, mostrando que el aislamiento y la sobrecarga emocional pueden tener consecuencias muy graves.

      Además, los cuidadores pertenecientes a comunidades de diferentes países se enfrentan desafíos adicionales. Factores culturales, económicos y sociales pueden agravar el estrés y limitar el acceso a recursos de apoyo. Por eso, es vital fomentar redes de acompañamiento y, sobre todo, políticas públicas que protejan la salud mental de quienes dedican su vida al cuidado de otros.

      Todos deberíamos hacer una reflexión profunda: cuidar no es solo un acto de entrega, sino también de equilibrio. El amor hacia los demás no debe implicar el abandono de uno mismo. La autocompasión, el descanso y la búsqueda de ayuda profesional son actos de amor tan importantes como los cuidados que se brindan al ser querido. Porque, al final, solo cuidándonos podemos cuidar mejor.

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Comentarios

Yolanda G.
hace 3 meses

¡Oh! Hola Ignacio, ahora me entero de que has puesto en marcha este blog, me pondré al día en un rato y lo leeré todo. Estos temas nos afectan a todos.
Un abrazo y gracias.

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