Infecciones urinarias en mujeres con trastorno neuropsicológico mayor

Publicado el 16 de octubre de 2025, 18:53

      Es conocido que las infecciones urinarias son un problema frecuente en mujeres mayores. Cuando existe además un trastorno neuropsicológico, como las demencias, el riesgo aumenta de forma notable. Sabemos que el sistema urinario puede infectarse por bacterias que penetran desde el exterior. En mujeres, la uretra es corta y facilita el paso de los gérmenes. Si la persona tiene dificultades para moverse, usar el baño o mantener una buena higiene, el riesgo es aún mayor.

      En los trastornos neuropsicológicos mayores (Alzheimer, Demencia Vascular, Demencia Frontotemporal, etc.) la función cerebral está afectada. Esto provoca pérdida de memoria, desorientación y dependencia de otros para las actividades básicas. Sucede que muchas mujeres no pueden comunicar bien sus síntomas o no expresan dolor con claridad. Por eso, las infecciones urinarias pueden pasar desapercibidas y detectarse tarde. Los signos más comunes son fiebre, mal olor en la orina y cambios en el color o la cantidad. Sin embargo, en mujeres con demencia o deterioro cognitivo, los síntomas pueden ser diferentes. A veces no hay fiebre ni molestias urinarias, pero sí confusión repentina, agitación o somnolencia. Estos cambios de conducta pueden ser la única señal de una infección.

      La incidencia de infecciones urinarias en este grupo es alta. Factores como el uso de pañales, el sondaje vesical o la incontinencia aumentan el riesgo. También influye la menor ingesta de agua y la dificultad para mantener hábitos de higiene adecuados.

      El diagnóstico suele requerir análisis de orina y cultivo. El tratamiento es con antibióticos, que deben elegirse con cuidado para evitar resistencias. Además, se recomienda reforzar las medidas preventivas: buena hidratación, higiene perineal, evitar el uso innecesario de sondas y cambiar los pañales con frecuencia.

      En estos casos el papel de los cuidadores es esencial. Deben estar atentos a cualquier cambio en el comportamiento o en el estado general de la paciente. Un diagnóstico precoz evita complicaciones graves, como infecciones renales o sepsis.

      En conclusión, las infecciones urinarias son frecuentes y potencialmente graves en mujeres con trastorno neuropsicológico mayor (demencias). Su detección requiere observación cuidadosa y colaboración entre familiares, cuidadores y profesionales de salud. La prevención y la actuación oportuna mejoran la calidad de vida y reducen la morbilidad en este grupo tan vulnerable.

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