Los mitos sobre las demencias son profundamente perniciosos porque generan miedo, estigmatización y retrasan el diagnóstico y tratamiento adecuados. Creer que toda pérdida de memoria equivale a una demencia, por ejemplo, puede causar angustia innecesaria o, por el contrario, hacer que se ignoren síntomas reales. Derribar estos mitos es fundamental para promover una comprensión más humana, científica y empática de las enfermedades neurodegenerativas, así como para favorecer la prevención y el acompañamiento digno de quienes las padecen. Solo a través de la información veraz se puede combatir el estigma y fomentar una atención temprana y efectiva.
Errores más frecuentes:
- Toda pérdida de memoria es demencia: la memoria puede fallar por estrés, depresión o envejecimiento normal.
- La demencia es parte natural de la vejez: no es un proceso normal del envejecimiento.
- Solo afecta la memoria: también altera el lenguaje, el juicio, la conducta y la orientación.
- No tiene tratamiento posible: aunque no siempre hay cura, existen terapias que retrasan el deterioro.
- Solo las personas mayores la padecen: algunas formas, como el Alzheimer precoz, pueden aparecer antes de los 65 años.
- Las personas con demencia no sienten ni comprenden: conservan emociones y capacidad de conexión humana.
- Nada puede hacerse para prevenirla: hábitos saludables y estimulación cognitiva pueden reducir el riesgo.
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